El regate, de Sérgio Rodrigues


¡¡Descubre totalmente GRATIS los nuevos libros del año, y los bestsellers del 2016!!
Introduce tu email


el-regate-191x300

Con la arrogancia que otorga el correr del tiempo, me atrevo a decir que bien podría haberme ahorrado los partidos de la selección de España en el pasado Mundial (y el Mundial entero) y haberme encerrado a leer El regate, de Sérgio Rodrigues. Al final hice las dos cosas, una en su momento y la otra un poco después, y el fútbol me hizo renegar del fútbol hasta que la literatura me reconcilió con él.

Siendo rigurosos, no es El regate una novela de fútbol. Mas sin fútbol no sería una novela, o bien quizás lo sería mas no sería un libro bastante notable como el que facturó el brasileiro Sérgio Rodrigues en dos mil trece y que llegó a nuestras manos el año pasado de la mano de Anagrama. Basta con leer su primer capítulo para entenderlo, cuando empieza Rodrigues con algo tan paradójico y a la vez tan bello como un gol que fue el mejor de la Historia sin llegar a besar la red. Y más específicamente cuando transforma la narración de ese no-gol (están de suerte, aquí la tienen) en un instrumento artístico que mira sobre el hombro al hecho histórico que cuenta (que también está en Internet, claro). Por eso se cierran las primeras veinte páginas con la sensación de que el fútbol hará grandes las siguientes doscientas o bien las va a hundir en la miseria.

Tras este prometedor inicio, se marcha abriendo el plano y El regate se descubre como una “novela de padre e hijo”, un subgénero del que leímos varias el año pasado. El padre, Murilo Filho, una antigua gloria de la radio deportiva con una memoria espectacular para los partidos que contó en sus tiempos de gloria; el hijo, Neto, un corrector de libros de autoayuda tras haber fracasado como músico punk. Y entre ellos, una decena de encuentros más o menos separados en el tiempo y salteados con croquetas, pesca en la represa y más narraciones y medites imperdibles sobre el fútbol y alrededor de él.

Resalta y queda en la memoria el relato sobre Peralvo, un futbolista mágico con dotes paranormales que pudo ser, y no fue, mejor que Pelé. Un aspirante perfecto a spin-off de la novela, y a la vez un acertado resumen de la imagen del Brasil de hace casi medio siglo como un talentoso león dormido que trata de comunicar Rodrigues.

Conforme el deporte rey se marcha difuminando con el paso de las páginas, cobran peso los verdaderos temas centrales de la historia. La relación llena de aristas entre el padre y del hijo, interrumpida a lo largo de 26 años y recobrada ante el próximo final del primero; la historia de la madre, muerta tiempo ya antes en circunstancias tan extrañas para el hijo, demasiado pequeño, como para el padre, demasiado extraño a todo lo que estuviese fuera de sí y del planeta fútbol. Neto no halla un orden para su vida en las visitas a su padre, pero no puede dejar de hacerlas, demostrando que la llamada de la sangre, otro tema esencial acá, es tan fuerte que acaba imponiéndose a prácticamente cualquier otro sentimiento.

La última una parte de la narración, con Peralvo fuera de foco y nuestra mirada lectora ya acostumbrada a los inestimables flashbacks de Murilo, descubre un arco narrativo que, no sin determinados tintes de telenovela, desemboca en un final bastante inopinado. El regate final, la finta extraordinaria de Rodrigues para cerrar la historia, divide a los lectores en dos bandos. Van a estar aquellos que, cual defensa burlado por una cola de vaca, se indignen ante lo que se puede considerar un desenlace de folletín. Los otros, me atrevo a decir que los más numerosos, se dejarán las manos aplaudiendo y van a estar conforme conmigo en que lo importante era el regate.

Durante estas poco más de doscientas páginas, una de las virtudes principales de Rodrigues es lograr triunfar con el desdoblamiento de su voz narrativa. La manera en la que Murilo narra los tantos es extraordinaria, y como decía genera la sensación de que no se puede tener talento para hacer eso y luego sostener una buena novela. Rodrigues lo tiene. Es capaz de desprenderse del oropel y de las palabras altilocuentes de las crónicas periodísticas y de los encuentros radiofónicos y descender al drama que quiere contar con un tono perfecto en cada momento.

Además de esto, El regate es también un retrato pop de Brasil, trufado de referencias culturales, más allá de lo futbolístico, que para muchos serán ajenas (me incluyo en ese grupo), mas que vistas con el contexto adecuado habrán hecho las delicias de lo que allí sea su generación EGB.

Por todo ello, y más, no tengan miedo los más alérgicos al fútbol y salten al campo. Vale la pena.

 

Descargar



admin

Introduce tu email

Ifntroduce tu email:

Delivered by FeedBurner

Categorías
Facebook
Unete a Nuestra Google+ Page de Libros !!